domingo, 4 de julio de 2010

El Perdón

Los actos puros desde lo profundo del corazón tienen la fuerza suficiente para borrar el dolor, la tristeza, la melancolía, las frecuencias más densas por donde navegamos. Esa energía de vida, en un instante, nos llena   de paz, felicidad, equilibrio.
Esos intentos profundos marcan la diferencia, un antes y un después. Cuando desde dentro, en un sentimiento desnudo de palabras, realizamos el acto de perdonar, los lazos profundos de dolor se disuelven.  Ese acto de poder interno nos puede liberar de pesadas cargas, de dolores profundos, y nos adentra en los espacios de la energía Crística. 
No más conceptos sin fuerza. El perdón es un acto de responsabilidad, de amor y libertad. Perdonar al otro y reconocer que los dos hemos contribuido a esa generación de dolor, es reconocer que somos almas aprendiendo. 
Por último decir que sólo podemos perdonar la energía del otro en uno mismo, ya que todo se genera en tu mente. No hacia fuera sino hacia dentro.

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