domingo, 10 de marzo de 2013

EMILIO CARRILLO

ENTRE EL 18 Y EL 20 DE MARZO DE 2013



La experiencia de los tres días de oscuridad antes comentada volverá a repetirse a lo largo de las 72 horas previas al equinoccio de primavera de 2012, previsto para las 11 horas y 2 minutos del 20 de marzo. Nuevamente, mucha necesidad de silencio, de recogimiento, de estar en la crisálida.



Te darás cuenta entonces de que, realmente, no saliste de la misma el 23 de diciembre, sino que has permanecido en ella durante estos tres meses. Y que ahora, ahora sí, se ha completado la activación de los componentes durmientes de tu ADN y te dispones a abandonarla con la Metamorfosis culminada y transformado en “mariposa”. Habrás concluido la travesía por tu propio Puente de Einstein-Rossen y ello, a partir del 21 de marzo, abrirá ante ti no un único escenario consciencial y dimensional, sino todas las alternativas que permite la Realidad Cuántica: un haz de opciones vibracionales, a modo de planos alternativos de realidad, entre los que, en libre albedrío, tendrás que decidir cual deseas experienciar, aunque todos representan, como se detallará más adelante, una especia de “vuelta al origen”.





A PARTIR DEL 21 DE MARZO DE 2013

Imposible de describir

Sea cual sea el escenario consciencial y el plano alternativo de realidad que elijas, no es posible ni siquiera esbozar con palabras lo que acontecerá en ti y desde ti a partir del 21 de marzo, del momento en el que la Metamorfosis sea Plena y Real. Y el mundo será aparentemente el mismo, pero todo será radicalmente distinto. Recuerda de nuevo el ejemplo de la oruga convertida en mariposa: al salir de la crisálida, el mundo exterior es el mismo, pero ¡cuán diferente es para ese ser vivo que antes reptaba en él como oruga y ahora vuela cual mariposa.



Nada sobra ni falta, todo es Perfecto

Lo primero que notarás es que has adquirido perspectiva. Desde ella, comprobarás que nada sobra ni falta ni en ti, ni en nadie, ni en nada. Te percatarás de que no hay diferencia ni dualidad alguna entre lo físico y lo espiritual, lo interior y lo exterior, lo material y lo trascendente, lo individual y lo colectivo, lo personal y lo social. Percibirás claramente que todas las experiencias, del tipo y “color” que sean, tiene un por qué y un para qué en un inconmensurable Orden Natural de Amor donde todo fluye, refluye y confluye en la Perfección de cuanto Es. Constatarás que nada tiene que cambiar ni en ti ni en nada porque Todo es Perfecto. Y vivirás y sentirás todo ello de un modo absolutamente ajeno al intelecto. La Búsqueda habrá cesado y todo deseo o renuncia habrá quedado detenido. Y libre de apegos y desapegos, te reirás a carcajadas de ti mismo rememorando cuando experimentabas la vida ansiando la Iluminación. Serás ya plenamente consciente de que siempre has sido y estado “Iluminado” y que la Iluminación consiste, precisamente, en darse cuenta de la radical innecesariedad de la Iluminación.



Lo vivido fue un sueño, sí, pero fue real porque como real se vivió

Recordarás tu Propósito de Vida –el que te llevó a encarnar en la vida física actual- y tu Propósito de Encarnación –el que te trajo a este plano y a este mundo- y verás las experiencias en él vividas como si formaran parte de un sueño que ya quedó atrás. Es como si al salir de la piscina y secarte, el hecho de que estuviste dentro de ella y mojado te pareciera un sueño.



Y es que, efectivamente, la Experiencia de Ser en el plano humano ha discurrido hasta ahora en el marco de la ensoñación: no Viviendo la Vida, sino soñando una vida individual, separada y fragmentada en un escenario: la Matriz Holográfica o Gran Teatro del Mundo



Pero siendo esto cierto, no lo es menos que lo vivenciado en el sueño lo llevas incorporado a tu bagaje experiencial. En la piscina tragaste agua y sentiste ahogo, nadaste en los distintos estilos y modos posibles, buceaste de mil maneras,… y todo ello se ha incorporado a ti, a tu consciencia, a tu ser y a la Experiencia de Ser.



Inocencia Consciente



Debido a ello, no sólo recuperarás la Inocencia (activación del Niño Interior), sino que gozarás de una Inocencia Consciente.



Un bebe vive en Inocencia, pero de manera inconsciente. Tú habrás vuelto a la Inocencia primigenia, pero será ya una Inocencia Consciente derivada de lo vivenciado y experienciado en tu encarnación en el plano humano y en Tercera Dimensión. Entenderás entonces perfectamente el papel de ésta en la Creación y la capacidad creadora que has desplegado durante tu encarnación en ella.



Ver el “Rostro de Dios”: Namasté



La Inocencia Consciente te posibilitará contemplarte a ti mismo como lo que eres: Amor. Y te permitirá ver el “Rostro de Dios”, que significa percibir con claridad la Perfección de cuanto Es y como Dios es cada uno de nosotros y es todos y Todo.

La expresión “Namasté” (el Dios que soy yo reconoce, saluda y reverencia el Dios que eres tú.) habrá dejado de ser una palabra, una elaboración intelectual, para transformarse en la más genuina expresión de la Unicidad en la que habrás volcado tu “yo”.



La Felicidad es nuestro Estado Natural



Y en tal estado de Gracia, serás consciente de que la Felicidad es tu Estado Natural. Gozarás de la Felicidad “sin razón alguna” y formarás parte activa de la Nueva Tierra, siendo a la vez semilla de la Nueva Humanidad.



Nueva Humanidad en la Nueva Tierra



Una Nueva Humanidad a la que se irán incorporando todos los seres humanos que experiencien lo hasta aquí resumido bien en las fechas reseñadas y al unísono con la Metamorfosis de la Tierra y la culminación de su tránsito por un Puente de Einstein-Rossen, bien posteriormente en el marco de las replicas que tal Puente tendrá en cada ser humano. La puerta permanecerá abierta para experienciarlo durante un periodo de tiempo cuya duración se desconoce (“no sabréis ni el día ni la hora”), pero que, en terminología de Tercera Dimensión, abarcará décadas. Y el nuevo escenario de Primavera Consciencial permitirá, como ya se señaló que los micro impulsos conscientes individuales creen, mediante clusters de ondas, grandes eventos como los citados Puentes. Todo ello en consonancia con el proceso de cada cual y llevando en libre albedrío a distintos escenarios conscienciales y dimensionales.



Y cuando la “puerta se cierre”, habrá concluido el anclaje del Cielo en la Tierra (en expresión cristiana, acontecerá la Segunda Venida de Jesús) y cada dimensión espiritual encarnada en ser humano vivirá donde en libre albedrío haya decidido: en la Nueva Tierra, que no será de Tercera Dimensión, o en otro mundo cuya frecuencia vibracional sí sea tridimensional. Así, los seres humanos que hayan realizado la Metamorfosis configurarán la Nueva Humanidad en la Nueva Tierra. Por el contrario, los que libremente opten por no efectuar la transformación consciencial, deberán seguir su existencia y encarnación en otro planeta de Tercera Dimensión de los muchos que hay en este Universo.



Nacer de Nuevo



Todo lo expuesto puede y debe ser resumido como una especie de “Muerte en Vida” para experiencia la “Resurrección en Vida” y el “Nacer de Nuevo”, que no es algo físico, por más que ocasionen una Metamorfosis tan profunda que es, a la vez, interior (espiritual, consciencial) y “exterior” (de los componentes biofísicos y energenéticos de la corporeidad material por medio de la alteración, desdoblamiento, distensión y transmutación del ADN que el ser humano tiene impreso en cada una de sus células). Y tampoco caben en palabras, pues su naturaleza y esencia, al hilo de lo que acaba de exponer, no pueden ser pensadas (soñadas) ni vislumbradas mientras se permanece en el sueño.



No obstante, Cristo Jesús ofreció algunas pistas importantes al respecto en su charla con Nicodemo (Juan, 3, 3-7): “-En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios Le dijo Nicodemo: -¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?. ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?. Le respondió Jesús:-En verdad, en verdad te digo: A menos que uno no nazca de Agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios (…) Vosotros tenéis que nacer de nuevo”.



Lo que sí sabemos, por la experiencia de los que lo han vivenciado, es que, tras nacer de nuevo, se notan inicialmente sensaciones de vértigo y vacío. La razón es muy sencilla: tras Despertar, los parámetros, las pautas y el “sistema de creencias” que se han tenido durante el sueño –y que han llevado al Despertar- dejan de ser válidas y requieren de un nuevo formato porque ahora se experiencia una realidad que es “Real”, no ficticia como la que se percibió durante la ensoñación.



Pero no hay que inquietarse, sino alegrarse, pues, con confianza en la Providencia, esas sensaciones pronto quedan atrás y, en su lugar, surge algo espléndido: constatar que vivir lo “Real” impulsa irrefrenablemente a vivir en el Aquí y Ahora. Esto, que en el sueño costaba tanto esfuerzo, es la vivencia natural en lo “Real”. Y esta vivencia hace explosionar el Amor que Somos y Todo Es, ya que el Aquí y Ahora se manifiesta como el espacio donde fluye el Amor y en el que el Amor acaricia y abraza cuanto existe, incluido a uno mismo, si bien este concepto y noción empieza rápidamente a diluirse.



Y para seguir avanzando en lo que nacer de nuevo representa y supone hay que volcarse en el Corazón. Hay que desplegar en el interior la Bandera Blanca de la Rendición (la Aceptación absoluta de cuanto es y tal como es), centrarse en el Silencio Mental e Interior, abandonar para siempre las disquisiciones y diatribas intelectuales y conceptuales y Vivir y Escuchar desde el Corazón.



Emilio Carrillo

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